Hago yoga hace 11 años y desde ese momento cambiaron muchas cosas en mi vida...


Mi primer encuentro con el Yoga fue en el 2009, donde me encontraba sufriendo de migrañas, gastritis y mucho estrés. Al inicio la práctica no fue tan constante, pero en el 2011 el Yoga me enamoró completamente. Las asanas o posturas fueron el comienzo de este hermoso camino de aprendizaje y poco a poco empecé a observar cambios en mi estado emocional. El Yoga me ayudó a modular mi manera de experimentar y apreciar la vida, mejorar mis hábitos alimenticios, observar mejor mi respiración, disfrutar de este momento presente, encontrar calma, paz y confianza en mí misma.


El embarazo es todo un cambio emocionalmente como también físicamente. Mi embarazo no fue nada fácil los tres primeros meses, sentí muchas náuseas, mucho sueño, mucha incomodidad, emocionalmente estaba muy vulnerable lloraba y a la vez reía, cambios hormonales realmente intensos.


En esos tres meses no podía hacer yoga, no tenía ganas ni fuerzas, mi práctica se vió frustrada durante esos meses y entré en pánico, sólo iba a dictar clases, pero mi práctica personal era imposible hacerla por el cansancio y por la incomodidad, ahora estoy segura que mi cuerpo se estaba acomodando a esta nueva vida creciendo dentro de mí. Luego de los tres meses, pasaron las náuseas y tuve más energía, más ganas, más fuerzas, mi práctica personal volvió y me sentí nuevamente activa, cuando tu panza comienza a crecer recién entras en razón de que estás embarazada y luego cuando sientes las primeras pataditas se te hace todo más real. Estoy en la semana 27 y los cambios siguen, mi práctica de yoga varía día a día, hay días que mi cuerpo me pide ir más lento y hago una práctica más restaurativa o yin, hay días que mi cuerpo quiere ir más rápido, retarme un poquito más y mi práctica cambia un poco hacia un hatha, hay días donde sólo busco meditar, escuchar y sentir mi respiración.


El yoga para mí en esta etapa es la clave para poder enfocarte en el hoy, en el presente, cuando uno está embarazada tu mente está a mil, tus emociones y sentimientos están a flor de piel, estas más sensible a todo lo de tu alrededor. Me certifiqué como profesora de yoga prenatal, porque sabía que llegaría este momento de poder experimentar todo lo que aprendí con la teoría. Entre los varios beneficios que te da esta práctica es que te enseña a enfocarte en tu respiración que es lo más importante en el yoga, te hace ser consciente de la inhalación y de la exhalación manteniendo un mismo ritmo y tiempo, con esta respiración pausada comienzas a calmar tu mente. Poco a poco te guía para conectar con tu bebé, cerrar tus ojos y poder sentir. Ayuda mucho en lo físico, prepara tu cuerpo, lo fortalece para el momento del trabajo de parto y para el parto en sí, y es que uno debe fortalecer su cuerpo para luego poder fortalecer la mente que es lo que más complicado. Ayuda muchísimo para los dolores o malestares que aparecen en el transcurso del embarazo, ya sea dolor lumbar, calambres, hinchazón, insomnio, acidez y algunos más.


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Uchi Carlos


Acerca de nuestra experta en Yoga:


Uchi Carlos es instructora certificada en Yoga Prenatal & Postnatal, Vinyasa Krama Yoga, Raja Yoga , Yin Yoga y Yoga Nidra. Su primer encuentro con el Yoga fue en el 2009, cuando se encontraba sufriendo de migrañas, gastritis y mucho estrés. Actualmente dicta clases en Lima Yoga y también da clases particulares de Hatha, power, yoga prenatal & post natal, yoga restaurativo y hipopresivos. Síguela en sus redes sociales para mayor contenido.

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